publicado ocasionalmente precio $0  

Tribune International
nederlands
english
español
Recortes de diarios
Temas generales
Utilitarios

Acerca de Flairck Tribune
Flairck.nl

  Recortes de diarios  


source: Revista del Domingo. El Mercurio. January 24, 1999
copyright © Revista del Domingo




Natalia Rogalski es la vocalista del grupo Flairck, modelo de "Cuerpos Pintados" y bailarina amateur. Aunque nació en Holanda, también se siente Polaca y Belga. Por la familia, el carácter y los hábitos. Y si ahora está en Chile es porque aquí conoció a su pololo y por la obsesión de viajar: llegó un momento en que, cuendo no lo hacía por trabajo, se cambiaba de casa por el puro gusto de trasladarse, aunque fuera a unas pocas cuadras de distancia.

Por Paula Andrade
retrato de Carla Pinilla


En un pequeño y revuelto departamento de Utrecht, en Holanda, Natalia Rogalski por fin se siente como en casa. No es la ciudad fronteriza donde pasó su infancia, ni la zona flamenca de Bélgica de donde viene su madre ni el corazón de Polonia donde nació su padre. Tampoco es Amsterdam o La Haya, ciudades en las que estudió lenguas y economía, ni las polacas Lublin y Koszecin, que le abrieron el mundo al canto y la danza.

Utrecht es práctica: en dos horas y media esta chica de 25 años llega a cualquier punto de la frontera holandesa. Además allí está la sede de Flairck, el grupo del que es vocalista. Por eso Natalia la eligió para vivir hace tres años y medio. Hasta entonces anduvo saltando de ciudad en ciudad, en busca de una identidad perdida entre la parentela polaca-belga y la experiencia holandesa

Ahora pasea su metro y quince centímetros de pelo rubio por el mundo. Cantando con Flairck da unos 120 conciertos al año, sobre todo en Holanda, pero también en el extranjero: Alemania, Bélgica, Estados Unidos y otros países, incluído Chile. Aquí conoció a su pololo, el profesor de educación física Erich Seydewitz, a quien vino a visitar. El romance dura hasta febrero, cuando Natalia tiene pensado regresar.

¿Hay muchas diferencias entre un chileno y una polaca?

- En cierto sentido, soy más tranquila que él, pero soy mucho más trabajólica: puedo trabajar hasta las cuatro de la noche, sin cenar, para que todo salga bien. Además, puedo ser muy melancólica y depresiva, algo típico en los Polacos. Pienso que Erich es más relajado y alegre.

Ambos, desnudos y pintados de blanco, podrían ser la portada de la segunda edición de Cuerpos Pintados, la iniciativa plástica de Roberto Edwards en la que Natalia aprovecha su paso por Santiago. No sólo es una de las mil modelos que se exhibirán a fines de año. También canta.

A Edwards le gusta la boca grande de la chica y su voz potente. Dispara su Nikon F5 una y otra vez y dirige: que baje los hombros, que se corra a la derecha, que abra los ojos, que se gire. Ese lunes, Natalia comenzó la sesión de fotos a las tres y media de la tarde, con el pelo tomado en una trenza anudada en la nuca. Cuando ya eran las cinco se la soltó, lentamente y siempre moviéndose. Ahora estaba acostada en una especie de cama de vidrio, sobre la que iban soltando agua casi a gotas para que ella, en vez de posar simulara nadar y se librara de la pintura blanquecina. Los flashes venían de abajo.

Recién a las ocho Natalia se sentó a almorzar. Erich insistía: "Tiene que comer. No ha comido nada en todo el día". Pero no hubo caso. Apenas se había metido un poco de lechuga y zanahoria a la boca cuendo prendió un cigarrilllo. Se disculpó: "Cada vez que vengo a Chile subo como diez kilos comiendo paltas con mayonesa y mantequilla".

¿Cansada de tantas fotos?

- No. Voy a estar cansada cuando me baje el nivel de adrenalina.

¿Te gusta modelar?

- Sí. Cuando mi hermano y yo éramos niños, mi padre siempre nos hacía fotos, por eso estoy acostumbrada. Siempre he sido modelo, de fotos privadas por lo menos. Pero a la vez siempre he pensado que no soy muy fotogénica.

¿Lo sigues pensando? Tu postulaste a Miss Polonia.

- Ahora he cambiado de opinión. Lo de Miss Polonia fue cuando to tenía 20 años. Un día quise ir a las montañas con un amigo pero había tanta nieve que los caminos estaban cerrados. Estaba escuchando la radio y anunciaron que al día siguiente era la preselección para la representante de Lublin en el concurso Miss Polonia. Como no podía ir a las montañas, compré un vestido y zapatos, y partí al concurso.

¿Cómo te fue?

- Solamente había otras dos mujeres en la competencia, así que pasé a la semifinal. Pero me sacaron del concurso, porque mi pasaporte era holandés y no polaco. Esa fue toda mi aventura como Miss Polonia. Después di una entrevista a un diario y me llamaron de Ford Models de Europa del Este. Me dijeron que necesitaba bajar unos diez kilos y que entonces podía integrarme como modelo. Lo intenté un año, sin resultados: me gusta tanto comer, ir a fiestas, que no pude. Pensé: "Ser modelo no es nada par mí".

Ahora estás en "Cuerpos Pintados", ¿cómo fue eso?

- Marisol Palma fue a ver un concierto de Flairck en el año ‘95, habló con los músicos y se hizo amiga de Erik, el líder del grupo. Tiempo después ella empezó a trabajar para Cuerpos Pintados y un día Roberto Edwards dijo que estaba buscando músicos para los "Cuerpos Pintados II". Marisol nos recomendó y Roberto aceptó. Eso fue en el ’96. Después viajé con él a Alcántara, en Brasil, para una sesión de moda.

¿Te gustó?

- Si, mucho. Era la primera vez en América del Sur y tiempo después vinimos con Flairck para hacer una gira por Santiago, Viña del Mar, el Festival de Olmué y otros lugares.

¿Qué impresión tuviste de Chile la primera vez?

- Primero, estabamos en enero y había veinte o treinta grados, mientras que en Holanda tenemos diez grados bajo cero. Fue un cambio muy grande. Pero más difícil fue aprender que cuendo los chilenos dicen en una hora más significa que podemos llegar dos horas más tarde. En Holanda es diferente, allá todo se planifica.

¿Tuvieron problemas con eso?

- Muchos, muchos. En día antes del concierto nos llamaron para hacer una prueba de sonido a las dos de la tarde. Nosotros llegamos a las dos de la tarde y estuvimos esperando a pleno sol con el violoncello, el acordeón y todos los instrumentos. Como el acordeón funciona con cera, se empezó a derretir por dentro y todos los demás se desafiaron. Me acuerdo que la marimba no funcionaba y que no sabíamos qué estaba pasando, porque en Holanda no hay tanto calor y no tenemos esos problemas. Además de eso, nada estaba preparado en el court central (del Estadio Nacional): la gente nos decía en "en veinte minutos más", "en veinte minutos más". Tuvimos que esperar hasta las dos de la noche y entonces nos dijeron que no era posible hacer la prueba, porque no habían llevado la mesa de sonido.¡Imagínate! !El concierto era ese mismo día! Para nosotros es algo muy difícil de entender, porque en general los holandeses son más directos para decir las cosas. En cambio los chilenos (y los polacos) no se atreven.

¿Tu eres puntual?

- No, yo no soy puntual, porque soy polaca, ja, ja, ja, y porque quiero hacer mil cosas en un día.

¿Cómo así?

- Soy polaca y eso significa que no soy puntual cuando me comparo con los holandeses. Pero cuando me comparo con los chilenos, soy muy puntual.

¿Qué más significa ser polaca?

- Pienso que soy mucho más melancólica que los holandeses y a veces más emocional. No significa que tengo más emociones, sino que mi forma de mostrarlas es más expresiva.

Pero tu naciste en Holanda.

- Si, mi hermano y yo nacimos en un lugar llamado Heerlen, pero mi familia viene de Kujawy, en la zona central de Polonia, así que crecímos bajo la influencia de Polonia, Bélgica y Holanda.

¿Y por qué tu padre se fue de Polonia?

- Porque encontró a mi madre y se quería casar con ella. Mi madre también es de origen polaco, pero nació en Genk, la zona flamenca de Bélgica. Ambos se fueron a vivir a Holanda, a media hora de la frontera belga, y ahí nacimos nosotros.

¿Viajas con frecuencia a Polonia?

- Cuando tenía 14 años me fuí sola por primera vez a Polonia. Desde entonces viajé todos los años, uno o dos meses cada vez.

¿Qué hacías allá?

- Eran los tiempos del comunismo y era muy importante guardar el folklore y la lengua, así que había muchos cursos de idioma, canto y folklore para la gente de origen polaco que vivía fuera. Yo estudié y obtuve un diploma como coreógrafa folclórica en Lublin. Eran concursos muy divertidos, con hartas fiestas y sin dormir mucho.

¿Fiestas en la Polonia comunista?

- Muchas. Yo te digo una cosa: en las tiendas de esos años solamente había sal y vodka o vinagre y vodka, nada más. El resto estaba en el mercado negro, con precios muy altos. Y no había más dinero en los bancos, las empresas pagaban a la gente con bonos de vodka. Así, aunque no tuvieras dinero ni comida, podías tener hasta cincuenta bonos de vodka.

¿Y tu que comías?

- No, no, yo estoy hablando de cuando el comunismo era más fuerte en los años ‘50 y ‘60, y yo estuve allá en entre el ’86 y ’87, dos años antes de la gran revuelta. Todo estaba muy barato para nosotros, pero para ellos la situación comercial era muy mala. En ese tiempo eso no me importaba, porque yo tenía 15 años y lo único que quería era comprar lo más posible con el poco dinero que tenía.

¿Comprar qué?

- Vodka, je, je, je. Mientras estuve en Lublin había muchas fiestas, pero como éramos menores de 18 años teníamos prohibido beber. Lo que hacíamos era poner las botellas de vodka debajo de otras de bebida, así que si alguien preguntaba no había problemas.

¿Como eran las fiestas?

- Con mucho baile y música del mundo occidental, casi todo en inglés. En esas fiestas hablábamos varios idiomas (alemán, francés, inglés, belga), pero no polaco.

Aprendiste el polaco, ¿no?

- Claro, claro. Estaba estudiando lenguas eslavas en la Universidad de Amsterdam, en 1992, cuando la Unión Europea ofreció cuatro becas para ir a estudiar idiomas afuera. Yo quería ir porque había aprendido polaco de niña, pero cuando tenía cuatro años mi papá decidió que solo habláramos en holandés para que él pudiera aprender. No había muchos postulantes y cuando preguntaron quien estaba interesado, dije "yo", ahí partí a Lublin nuevamente.

¿Cómo te fue?

- Fue un tiempo muy divertido. Estábamos siempre con gente de entre 25 y 30 años. En esa época hice una audición y quedé como cantante de folklore polaco. Volví a Holanda, pero sólo para decirle a mi madre que en dos semanas más partía a vivir a Polonia por un año.

¿Siempre lo habías querido?

- No, no, porque cuando era niña no quería ser polaca, incluso quería cambiar mi apellido. Me sentía afuera, diferente a los holandeses. Pienso que puede ser por mi carácter polaco, la melancolía, no sé. A pesar de eso, la gente pensaba que yo pertenecía al grupo, que era una más, que hasta popular, porque era espontánea y abierta, pero mi sentimiento era distinto.

Talvez no estabas cómoda con los holandeses. Talvez te parecían muy liberales.

- No. Cuando era niña no sabía qué era liberal y qué no. Después de adulta, siempre he tenido amigos artistas o gente que no es muy convencional. Por eso no tengo problemas con la forma de libertad que hay en Holanda. Además, los polacos son a veces más abiertos y fiesteros que los holandeses.

¿Hay sex shops en Polonia?

- Hay, como en todos los países europeos. Pero en Holanda no voy a los sex shops ni a los coffee shops. No me gustan, me parecen de mal gusto, superficiales, aburridos y obvios.

¿Nunca pensaste en bailar en las vitrinas de Amsterdam?

- No. El hecho que venga de Holanda no significa que soy parte de los clichés que existen sobre el país. ¿Acaso crees que todas las bailarinas holandesas bailan en vitrinas? Además, para mi el baile nunca ha sido profesional. A veces bailo en el escenario cuando estamos tocando con Flairck o aprendo bailes nuevos, como el flamenco. Pero siempre a nivel amateur.

¿Es cierto que los holandeses son tacaños?

- Si tienen dinero y se trata de una buena cosa, pagan sin problemas. Pero para todo lo demás, comparan todos los precios e incluso calculan los gastos del combustible y tiempo que usan.

¿Tu también?

- ¡No!. Yo necesito algo para vivir, pero el resto, si lo tengo, lo uso para viajar, invertir en mi carrera, comprar regalos o salir.

¿Te trae problemas en Holanda?

- No, los holandeses son tan pragmáticos que, cuando entiende que uno va a cambiar, dicen "ese es tu problema" y ya está. Y eso lo encuentro bueno.

Pero tú estudiaste economía.

- Estudiaba negocios internacionales en La Haya: dinero, dinero, dinero, y si hay algo que no me interesa es el dinero. Lo único que yo quería era cantar. En eso estaba cuando leí en un diario un anuncio de Flairck, buscando músicos y cantantes extraordinarios. Guardé el recorte en mi bolsa, después en mi pieza y una noche se lo mostré a un músico que había terminado sus estudios en el Conservatorio. Mi amigo me animó mucho, me dijo que me presentara a la audición, aunque solo fuera para conocer al grupo.

"En la audición había unas 130 personas, de las cuales 90 eran cantantes. Nunca me imaginé que me iba a ir bien. Pasé a la segunda ronda, con otras cuatro personas. Recién ahí lo pensé seriamente. Podía ser otra experiencia, otra aventura, una nueva posibilidad de cambiar de casa, porque cuando no estoy viajando, me cambio constantemente de casa …

¿Te cambias de casa?

- Si, me cambiaba de casa cada seis meses, más o menos. Desde el ’92 he vivido en muchas casas distintas. Solo en Utrecht, donde vivo hace tres años, me he cambiado tres o cuatro veces. Incluso estuve viviendo en la oficina de Flairck, entre medio de faxes y teléfonos que empezaban a sonar a desde las ocho de la mañana. En Holanda es muy difícil encontrar un lugar donde vivir: casi no hay habitaciones y son carísimas.

¿Y a pesar de eso te gustaba cambiarte?

Si, me gustaba. Ahora pienso que siempre estoy corriendo, que mi vida está tan llena de cosas que no he tenido tiempo para pensar. Sé que me vas a preguntar quién soy yo o por qué cumplo roles tan distintos - cantante de Flairck, polola de Erich, modelo de Cuerpos Pintados -, pero no lo sé. Solo sé que en Utrecht me siento como en mi casa, y que para dar a conocer la verdadera Natalia hay que vivir en mi pieza que es muy desordenada, y saber que mi administración de finanzas es horrible. Natalia siempre está viajando o corriendo. A la Natalia verdadera que estoy buscando.