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source: Revista Paula, edición enero de 1997, Paraguay.
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ERIK VISSER, LIDER DE FLAIRCK

Inventor del unplugged

Alto como una torre y grande como buen holandés, el lider de este sexteto acústico - que lleva casi veinte años haciendo conciertos unplugged - conversó con PAULA sobre las razones de su éxito y sobre De Gouden Eeuw, la ópera que este mes presentará en Chile.


POR SOFIA BEUCHAT

 


La locura puede tene la precisión de un reloj. Y de eso no hay mejor ejemplo que la música de Flairck, grupo acústico holandés que se ha convertido en todo un culto con su folclor sinfónico, una especie de injerto entre lo moderno y lo clásico que parece sacado de una enciclopedia y que, sin embargo, tiene un pulso completamente joven.
Flairck hace música de cámara, pero dirigida a las masas. Toca instrumentos tradicionales - de esos que se fabrican con madera y se lustran con betún café, como escribió un periodista la última vez que el grupo vino a Chile, en abril del año pasado -, pero siemre en forma experimental. Su líder y compositor, Erik Visser, explica que sólo usa estructuas clásicas para componer y acoge músicos formados en la academia, pero rompe con todas las normas habidas y por haber a la hora de crear. Hizo conciertos unplugged casi veinte años antes de que esta palabra clave de los 90 se hiciera conocida entre los adeptos a MTV. Y aunque no arrasa con las ventas, tiene un compacto pero fiel grupo de fans incondicionales, que cruza todas las edades. En Holanda, en Chile y en Hong Kong.
Flairck no es New Age, aunque un primer encuentro podría llevar a esa asociación. Su música es experimental, pero no tiene nada que ver con los sonidos impulsados por Pink Floyd. No falta quien los compare con Jethro Tull, pero - como dice Erik Visser, director musical del grupo - ambos músicos tienen trasfondos culturales tan disímiles que cualquier comparación resulta forzada. Flairck no es más que Flairck. Un grupo que nació en 1978 con la desatiante meta de nadar contra la corriente de música joven, tan sumergida en la moda electrónica.
"Me enfrema el volumen con que hoy se está trabajando", opina Visser. "Pero esa horrible costumbre de poner música le fondo me parece aún peor: en todos los restaurantes y hasta en las calles se oye música, despojándola de todos su sentido. La gente se acostumbra tanto a oírla que al final se convierte en nada. Es una verdadera falta de respeto".
Por eso, el grupo se la está jugando - desde Variaties op een dame grabado en 1978, hasta su famoso álbum doble Live in Amsterdam - por crear una música que asuma su protagonismo. Una melodía que exige concentración auditiva y tranquilidad mental para ser percibida en toda su poderosa magnitud.
Los discos de este sexteto holandés se inspiran en varios capítulos interesantes (pero no necesariamente célebres) de la historia europea. The Parade - por nombrar uno - habla de la monstruosa pintura del holandés Gerónimo Bosch. Y su última producción (la opera De Gouden Eeuw, que vienen a presentar a Chile) denuncia los hábitos poco sanos de los comerciantes en la época de oro de los países bajos. ¿Lo nuevo? El papel otorgado a la voz humana, presagio de la importancia que tendrá el cuerpo en su próximo proyecto, donde los sonidos corporales serán el único instrumento.
Sobre los escenarios, la creatividad de Flairck no se queda corta: cada presentación tiene también un apoyo visual que se acerca a la estética del teatro. Shows de magia, músicos ataviados con vestuarios de la época que la música evoca, proyecciones de pinturas de maestros del siglo XVII y todo lo que sirva de apoyo sin estorbar desfila en los conciertos hasta darles un matiz cercano al arte dramático. Flairck ha sido comparado con la Commedia dell'Arte, teatro que se practicaba en la Italia renacentista y barroca.
"Duante nuestros primeros seis años, sólo tocábamos música", explica Visser. "El teatro se hizo su espacio en forma gradual: empezamos comparándonos con un circo por todo lo que nos tocaba viajar, y después quisimos transmitir esa atmósfera a nuestra presentaciones. Era lógico que tomáramos la estética teatral, porque el grupo nació desde la compañía de teatro The Apple. Nos formamos entre escenarios, luces y cortinas..."
Esta amalgama de música yb teatro, de sonidos clásicos e investigación folcláorica, es un claro ejemplo de una creatividad que se pasea con éxito entre lo alternativo y lo establecido. Por algo la palabra flairck significa "alas", en primera instancia y "niño malcriado", en segunda. No podrían haber encontrado un mejor nombre.